viernes, 25 de octubre de 2019

El nuevo mundo surge ante nosotros

El nuevo mundo surge ante nosotros

por Thierry Meyssan


Thierry Meyssan señala la extrema importancia, no de la retirada estadounidense ‎de Siria sino del derrumbe de los puntos de referencia actuales del mundo. Estima que ‎estamos entrando en un corto periodo de transición en el cual los que hoy controlan los ‎acontecimientos, que son los «capitalistas financieros» –aunque los actores que ‎designa de esa manera no tienen nada que ver con el capitalismo original ni tampoco ‎con la banca original– van a ser apartados en beneficio de las reglas de derecho que ‎Rusia enunció… en 1899‎



Estamos viviendo algo que sólo se ve una o dos veces cada 100 años. Está surgiendo un nuevo ‎orden mundial y todas las referencias anteriores desaparecen. Los que antes fueron ‎increíblemente vilipendiados ahora triunfan mientras que los que solían dictar su voluntad están ‎en pleno descenso al infierno. Es cada vez más evidente que las declaraciones oficiales y las ‎interpretaciones que los periodistas divulgan ya no corresponden a los hechos. ‎Los comentaristas tendrán que cambiar de discurso, rápida y radicalmente, o van verse barridos ‎por el remolino de la Historia. ‎

En febrero de 1943, la victoria soviética ante la invasión nazi cambió el curso de la Segunda Guerra ‎Mundial. A partir de ese hecho, lo que vino después ya era inevitable. Pero todavía hubo que esperar que tuvieran lugar el ‎desembarco anglo-estadounidense en las playas de Normandía –en junio de 1944–, la ‎conferencia de Yalta –en febrero de 1945– y la capitulación del Reich –el 8 de mayo de 1945– ‎para finalmente ver el nacimiento del mundo nuevo. ‎

En un solo año, el Reich nazi había perdido su lugar y se veía reemplazado por nuevas potencias: ‎Estados Unidos y la Unión Soviética. En aquel mundo nuevo, el Reino Unido y Francia, que ‎‎12 años antes aún eran las dos primeras potencias mundiales, quedaban como espectadores del ‎proceso de descolonización de sus respectivos imperios. ‎

Hoy estamos viviendo un momento similar. ‎

Cada periodo histórico tiene su propio sistema económico y construye una superestructura ‎política destinada a proteger ese sistema. Al final de la guerra fría y con el derrumbe de la URSS, ‎el presidente Bush padre desmovilizó un millón de militares estadounidenses y confió la búsqueda ‎de la prosperidad a los dirigentes de las grandes transnacionales. Estos últimos se aliaron al ‎dirigente chino Deng Xiaping y trasladaron grandes cantidades de empleos estadounidenses ‎a China, país que se convirtió así en la gran fábrica del mundo. Pero, lejos de ofrecer prosperidad a ‎sus conciudadanos, los dirigentes de las transnacionales acapararon sus ganancias, provocando la ‎lenta desaparición de las clases medias en las naciones de Occidente. En 2001, financiaron los ‎atentados del 11 de septiembre para imponer al Pentágono la estrategia Rumsfeld/Cebrowski de ‎destrucción de los Estados [1]. El presidente Bush hijo transformó entonces el «Medio Oriente ampliado», o «Gran ‎Medio Oriente» en campo de batalla de una «guerra sin fin». ‎

La liberación en una semana de una cuarta parte del territorio nacional sirio no es sólo la victoria ‎de Bachar al-Assad, el presidente sirio que desde hace 8 años «tiene que irse». Es también el ‎fracaso de la estrategia militar tendiente a instaurar la supremacía del capitalismo financiero. ‎Ha sucedido lo que parecía inimaginable. El orden mundial se ha modificado y la subsiguiente ‎secuencia de acontecimientos es inevitable. ‎

La fastuosa acogida al presidente ruso Vladimir Putin en Arabia Saudita y en Emiratos Árabes ‎Unidos es una muestra del espectacular cambio de posición de las potencia del Golfo Arábigo-‎Pérsico, que ahora se pasan al bando ruso. ‎

La también espectacular redistribución de las cartas en Líbano es igualmente muestra del mismo ‎fracaso político del capitalismo financiero. En un país dolarizado donde desde hace un mes ya ‎no se encuentran dólares, donde los bancos cierran sus puertas y se limitan las extracciones de ‎dinero que los clientes pueden realizar, las manifestaciones anticorrupción no podrán detener la ‎caída del orden anterior. ‎

Los estertores del orden agonizante se hacen sentir por todas partes. En Ecuador, el presidente ‎Lenín Moreno atribuye a su predecesor Rafael Correa –quien vive en Bélgica– y a un símbolo de ‎la resistencia frente a la explotación financierista –el presidente venezolano Nicolás Maduro– la ‎responsabilidad de haber organizado lo que en realidad es un levantamiento popular contra las ‎medidas del capitalismo financiero. ‎

El Reino Unido ya retiró de Siria sus fuerzas especiales y ahora está tratando de salir del Estado ‎supranacional que es la Unión Europea. Después de haberse planteado la posibilidad de conservar ‎el Mercado Común (el proyecto de Theresa May), el Reino Unido decide romper con toda la ‎construcción europea, conforme al proyecto de Boris Johnson. Mientras tanto, después de ‎los errores de los ex presidentes Nicolas Sarkozy y Francois Hollande, a los que se agregan ahora ‎los errores del presidente Emmanuel Macron, Francia pierde súbitamente toda credibilidad e ‎influencia. ‎

Por su parte, los Estados Unidos del presidente Donald Trump dejan de ser la «nación ‎indispensable», el «policía del mundo» al servicio del capitalismo financiero para tratar de ‎convertirse nuevamente una gran potencia económica. Así que Estados Unidos retira su arsenal ‎nuclear de Turquía y se dispone a cerrar el CentCom en Qatar mientras que todos reconocen ‎a Rusia como la potencia «pacificadora» que hace prevaler el derecho internacional que ‎ella misma había creado cuando convocó –en 1899– la «Conferencia Internacional por la Paz» ‎de La Haya, cuyos principios los miembros de la OTAN han venido pisoteando. ‎


Ha sido necesario más de un siglo para entender las implicaciones de la ‎Conferencia Internacional por la Paz realizada en La Haya, en 1899. ‎

La Segunda Guerra Mundial puso fin a la Sociedad de las Naciones para dar paso al nacimiento de ‎la ONU. De la misma manera, este mundo nuevo creará probablemente una nueva organización ‎internacional basada en los principios de la Conferencia de 1899, realizada en La Haya por ‎iniciativa del zar Nicolás II y del premio Nobel de la Paz Leon Bourgeois. Para eso, primero habrá ‎que disolver la OTAN, que tratará de sobrevivir extendiéndose al Pacífico, y también la Unión ‎Europea, convertida en refugio del capitalismo financiero. ‎

Tenemos que comprender bien lo que está sucediendo. Estamos entrando en un periodo de ‎transición. Lenin decía, en 1916, que el imperialismo era la fase suprema de la forma de ‎capitalismo que desapareció con las dos Guerras Mundiales y con la crisis bursátil de 1929. ‎El mundo de hoy es el mundo del capitalismo financiero, que arruina una por una las ‎economías nacionales favoreciendo únicamente a unos pocos súper ricos. Su fase suprema ‎suponía dividir el mundo en dos partes, poniendo de un lado los países estables y globalizados y ‎del otro lado vastas regiones del mundo sin Estados, reducidas a servir únicamente como ‎‎“reservas” de materias primas. ‎

Ese modelo, rechazado tanto por el presidente Trump en Estados Unidos, como por los ‎‎«Chalecos Amarillos» en Europa occidental y por Siria en el Levante, es el modelo que hoy ‎agoniza ante nosotros. ‎

La invasión turca en «Rojava»‎

La invasión turca en «Rojava»‎

por Thierry Meyssan

La comunidad internacional expresa en público temor ante la brutalidad de la ‎intervención turca en el norte de Siria. Pero en realidad se felicita, extraoficialmente, ‎por esta intervención, vista como la única posibilidad viable de lograr un regreso a la paz ‎en esta región. La guerra contra Siria se termina con un crimen más. Ahora queda por ‎determinar el destino de los mercenarios extranjeros concentrados en Idlib, de los ‎yihadistas rabiosos, hijos de una guerra de 8 años particularmente sanguinaria y cruel. ‎


El 15 de octubre de 2016, el presidente Erdogan anuncia que Turquía cumplirá el “Juramento ‎Nacional” de Mustafá Kemal Ataturk. Turquía, que ya ocupa militarmente parte de Chipre y ‎de Irak, reclama parte de Siria y de Grecia. Su ejército inicia preparativos.‎

En 2011, Turquía organizó, como se le había solicitado, la migración de 3 millones de sirios para ‎debilitar la República Árabe Siria. A partir de ese momento, Turquía apoyó a la Hermandad ‎Musulmana y sus grupos yihadistas, incluyendo al Emirato Islámico (Daesh), y de paso saqueó las ‎instalaciones de la ciudad siria de Alepo, cuyas maquinarias fueron utilizadas para instalar ‎fábricas de imitaciones de artículos de grandes marcas en los territorios controlados por Daesh. ‎

Entusiasmada por las victorias que obtuvo en Libia y Siria, Turquía se convirtió en la gran ‎protectora de la Hermandad Musulmana, se acercó a Irán y desafió a Arabia Saudita. Desplegó ‎bases alrededor del reino saudita –en Qatar, Kuwait y Sudán– y después contrató oficinas ‎occidentales de relaciones públicas y destruyó la imagen del heredero designado del trono saudita ‎‎–el príncipe Mohamed Ben Salman–, principalmente orquestando el “caso Kashoggi.

Poco a poco, Turquía se planteó extender su poderío, ambicionando incluso convertirse en el 14º ‎imperio mongol. Creyendo erróneamente que esa evolución se debía sólo a la influencia de Recep ‎Tayyip Erdogan, la CIA trató varias veces de asesinarlo, llegando a provocar el intento de golpe ‎de Estado frustrado en julio de 2016. Vinieron después 3 años de incertitudes, que terminaron en ‎julio de 2019, cuando el presidente Erdogan decidió hacer prevalecer el nacionalismo sobre el islamismo ‎.

Hoy en día, Turquía, aunque sigue siendo miembro de la OTAN, hace posible la llegada del gas ruso hasta los ‎países de la Unión Europea y compra a Moscú los sistemas antiaéreos S-400. También ha optado por proteger a las minorías –incluyendo a los kurdos– ‎y ya no exige que un turco sea musulmán sunnita sino sólo que sea fiel a su Patria.

Durante el verano, el presidente estadounidense Donald Trump anunció su intención –ya ‎expresada antes, el 17 de diciembre de 2018– de retirar las fuerzas militares de Estados Unidos ‎ilegalmente presentes en suelo sirio, comenzando por las que estaban en los territorios sirios ‎designados en Occidente como «Rojava», poniendo como condición que se cortara la ruta de ‎comunicación terrestre entre Irán y el Líbano –lo cual es nuevo. Turquía aceptó ese compromiso ‎a cambio de poder ocupar militarmente la franja de territorio sirio (de 32 kilómetros de ‎profundidad) a lo largo de la frontera común, espacio desde donde los artilleros kurdos podían bombardear ‎el territorio turco.
Rusia hizo saber que no apoyaba a los grupos armados kurdos (YPG), que han cometido crímenes ‎contra la humanidad, y que aceptaría una intervención turca si se permitía el regreso de la ‎población cristiana a los territorios de donde fue expulsada, compromiso que Turquía aceptó.
Siria hizo saber que no rechazaría de inmediato la intervención turca si sus tropas podían liberar ‎una extensión de territorio equivalente en la gobernación de Idlib, lo cual aceptó Turquía.
Irán hizo saber que, aunque desaprueba toda intervención turca, su presencia en Siria sólo ‎busca proteger a las poblaciones chiitas y que no le interesa lo que suceda en «Rojava», ‎precisión de la cual Turquía tomó nota. ‎


Varios encuentros de alto nivel y cumbres fueron organizados para examinar las consecuencias de ‎esas posiciones y arreglar cuestiones secundarias –por ejemplo, el ejército turco no explotará el ‎petróleo en la franja fronteriza de suelo sirio sino que lo hará una compañía estadounidense. ‎Primeramente se realizaron los encuentros de alto nivel entre los consejeros de seguridad de ‎Rusia y Estados Unidos y luego se reuniron los jefes de Estado de Rusia, Turquía e Irán.

El 22 de julio de 2019, Turquía anuncia la suspensión de su acuerdo migratorio con la Unión ‎Europea.

El 3 de agosto, el presidente turco Erdogan nombra nuevos oficiales superiores, entre ellos ‎varios kurdos, y ordena la preparación de la operación militar en «Rojava».

El presidente Erdogan ordena también que el ejército turco se retire ante las fuerzas del Ejército ‎Árabe Sirio (el ejército regular de Siria) en la gobernación de Idlib, para que Siria pueda liberar allí ‎un territorio equivalente al que va a ser invadido por Turquía en el noreste.

El 23 de agosto, el Pentágono ordena el desmantelamiento de las fortificaciones de las YPG para ‎que el ejército turco pueda realizar una ofensiva relámpago.

El 31 de agosto, en respaldo al ejército del gobierno sirio, el Pentágono bombardea una reunión ‎de dirigentes de al-Qaeda en la región de Idlib utilizando datos de inteligencia ‎proporcionados por Turquía.

El 18 de septiembre, el presidente Trump destituye a su consejero de seguridad nacional, John ‎Bolton, y nombra en ese cargo a Robert O’Brien, quien ya se había ocupado de “arreglar” las ‎consecuencias del golpe de Estado frustrado en Turquía en julio de 2016.

El 1º de octubre, el presidente Erdogan anuncia la relocalización inminente de 2 millones de ‎refugiados sirios en los territorios sirios designados como «Rojava».

El 5 de octubre, Estados Unidos solicita a los países miembros de la coalición internacional que ‎‎“recuperen” a sus ciudadanos yihadistas detenidos en «Rojava». El Reino Unido solicita que los yihadistas británicos sean enviados a Irak mientras que Francia y Alemania rechazan la petición ‎estadounidense.

El 6 de octubre, Estados Unidos anuncia que ya no se considera responsable de los yihadistas detenidos ‎en «Rojava», territorio que va a quedar bajo la responsabilidad de Turquía.

El 7 de octubre, las fuerzas especiales estadounidenses comienzan a retirarse de «Rojava».

El 9 de octubre, tropas turcas –encabezadas específicamente por oficiales kurdos– y milicias ‎turcomanas que operan bajo la bandera del llamado «Ejército Libre Sirio» invaden la franja de territorio sirio de 32 kilómetros de profundidad a partir de la frontera turco-siria, territorio que ‎se hallaba bajo control de las YPG kurdas. ‎

La operación “Manantial de Paz” es perfectamente legal en derecho internacional si se limita a la ‎franja fronteriza de 32 kilómetros y si no inicia una ocupación turca por tiempo indefinido. Es por esa razón que el ejército turco utiliza las milicias turcomanas sirias ‎para perseguir a los kurdos de las YPG en el resto de «Rojava». ‎


La prensa internacional, que no fue capaz de seguir la secuencia de acontecimientos en el terreno y se conformó con repetir las declaraciones oficiales contradictorias de los últimos meses, no sale de su ‎asombro. Todos los países denuncian a coro la operación militar turca –al igual que ‎Estados Unidos, Rusia, Israel, Irán y Siria– pero todos la negociaron y la avalaron. Los que ‎amenazan a Turquía harían bien en pensar en el posible regreso de “sus” yihadistas, fogueados ‎durante la larga guerra en Siria, que aún están en Idlib. ‎

El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne en sesión urgente, a solicitud del presidente francés ‎Emmanuel Macron y de la canciller alemana Angela Merkel. Para que no se vea que nadie ‎se opone realmente a la intervención turca –ni siquiera Francia– ese encuentro se hará a ‎puertas cerradas y ni siquiera habrá de emitirse una declaración del presidente del Consejo. ‎

Es poco probable que Siria, país exangüe, pueda recuperar de inmediato esa franja de territorio –‎Irak tampoco ha podido liberar la ciudad de Bachiqa, a 110 kilómetros de la frontera con Turquía, ‎y la Unión Europea tampoco ha liberado la tercera parte de Chipre, que Turquía ocupa ‎desde 1974. ‎


A pesar de las solicitudes de Francia y Alemania, el Consejo Atlántico no se ha reunido. El 11 de ‎octubre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, llega a Ankara para asegurarse de ‎que la operación está funcionando. Y celebra la grandeza de Turquía, ignorando así los llamados ‎de Alemania y Francia.‎

El 13 de octubre, ya en plena debacle, las YPG introducen cambios en su dirigencia. Siguiendo ‎los consejos de Rusia, los dirigentes kurdos –que siempre han mantenido negociaciones con la ‎República Árabe Siria– llegan a la base aérea rusa de Hmeimim para hacer una declaración de lealtad ‎‎a Siria. Pero ‎algunos miembros de la dirección de las YPG cuestionan la renuncia al proyecto de «Rojava». ‎

El 14 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncia la adopción de ‎sanciones contra Turquía. Pero son sanciones puramente simbólicas que permiten a Ankara ‎continuar su operación militar ignorando las críticas.

El presidente Trump logra así cerrar la cuestión de «Rojava». El ejército ruso ha tomado las ‎bases estadounidenses, abandonadas por las fuerzas de Estados Unidos, como mensaje que ‎confirma el lugar que Rusia ocupa ahora en la región… en lugar de Estados Unidos. Siria, ‎denuncia la intervención turca… pero ha liberado una cuarta parte de su territorio nacional. Turquía ‎resuelve la cuestión del terrorismo kurdo y se plantea resolver la de los refugiados sirios. ‎Para ella será grande la tentación de no detenerse ahí. ‎

miércoles, 23 de octubre de 2019

Cómo el plan de EEUU para el 'Gran Kurdistán' acabó ''en el basural de la historia''



Aparte de ser un documento histórico que abre una nueva etapa en las relaciones turco-sirias, el memorando firmado por los presidentes de Rusia y de Turquía en Sochi es capaz de acabar con la presencia de EEUU en Siria, opina el famoso historiador turco Mehmet Perincek.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, firmaron el documento sobre Siria al término de sus maratonianas negociaciones. Sus provisiones incluyen el despliegue de las fuerzas ruso-sirias en territorios que previamente habían sido controlados por el Partido de la Unión Democrática y EEUU y el desarme de las milicias kurdas.

Perincek considera que este histórico acuerdo debería poner fin a los intentos de Washington de crear un Estado independiente en la frontera de Siria con Turquía que pudiera representar una amenaza para la seguridad de Ankara.

"Se puede decir que el memorando turco-ruso sobre Siria puso punto final a los intentos de EEUU de implementar el proyecto de creación de un 'Gran Kurdistán'", aseveró.

Según el experto, este acuerdo no solo contribuirá a la retirada completa del contingente militar de EEUU de Siria. También sentará las bases para que ambos países puedan resistir conjuntamente las actividades subversivas de Washington en Irak.

La política de Washington ha sufrido un fracaso en la región. Con este acuerdo, Rusia reconoció que Turquía es el jugador influyente en Siria, opina Ceyhun Bozkurt, el redactor en jefe de la revista Yorunge y del portal de noticias SuperHaber.

"Anteriormente EEUU controló el noreste de Siria. Ahora estos territorios pasan a ser controlados por Turquía y Rusia. Washington perdió y sus planes relacionados con la creación del Estado kurdo acabaron irrevocablemente en el basural de la historia", concluyó.

China muestra el lanzamiento de una nave espacial desde un avión nodriza | Vídeo



Las redes sociales chinas han publicado imágenes de las pruebas del lanzamiento de una nave espacial desde un avión nodriza dentro de un túnel de viento.

Así, la Academia China de Aerodinámica Aeroespacial (CAAA, por sus siglas en inglés), compartió un vídeo corto y una foto de los experimentos que fueron llevados a cabo para poner a prueba nuevos métodos de lanzamiento de naves espaciales.

En las imágenes se puede ver cómo una pequeña nave se separa de lo que parece ser un avión de alta velocidad, probablemente propulsado por un estratorreactor de combustión supersónica, mejor conocido por su nombre inglés de scramjet. Al menos a esta conclusión llegó el columnista de The Drive, Joseph Trevithick, basándose en la configuración aerodinámica del avión.



Según informó la CAAA, las pruebas fueron finalizadas con éxito, pero no se proporcionaron detalles adicionales al respecto. Con ello, los investigadores destacaron que esta etapa de separación es una de las más importantes en la realización de este concepto de lanzamiento.

En particular, dicho concepto consiste en un avión que vuela a una altitud aproximada de unos 25 o 30 kilómetros con la nave espacial montada en su parte superior. Al alcanzar una determinada velocidad, dicha nave continúa su ascenso hasta la órbita por medio de unos motores de cohete.

Avión nodriza chino para una nave espacial

No se ha divulgado información alguna sobre las dimensiones proyectadas para las dos aeronaves o sobre sus prestaciones. Tampoco se conocen las funciones que ejecutará el nuevo tándem.


El concepto de lanzamiento de cohetes y naves espaciales desde un avión en vez de desde una plataforma terrestre no es nuevo, y algunas compañías ya ofrecen estos servicios desde hace décadas. Ejemplo de ello es la compañía Orbital Sciencies, fundada hace unos 20 años.

Los ejemplos más destacados en la actualidad son el proyecto Stratolaunch y Virgin Orbit, ambos todavía desarrollo. Así, las pruebas llevadas a cabo por la CAAA muestran el interés de China por disponer de los medios para lanzar naves espaciales de una manera imprevisible, concluye el columnista.

Rusia: EEUU tiene una hora y media para cumplir sus obligaciones en Siria



Estados Unidos dispone de una hora y media para cumplir con sus obligaciones en Siria, dijo el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú.

"Para cumplir con lo que Estados Unidos asumió, les queda una hora y 31 minutos", indicó a los periodistas en Sochi.

Shoigú enfatizó que después de ese periodo "caducan las 120 horas que EEUU tomó para implementar todo lo que estaba escrito en sus puntos. Había tres, luego 11, que quitarían todo el equipo pesado, que retirarían todas las unidades de combate", explicó.

Este 22 de octubre Rusia y Turquía firmaron un acuerdo sobre Siria. Según los líderes de Rusia y Turquía, Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan, este documento permitirá resolver una situación aguda en la frontera sirio-turca.

El 17 de octubre el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, anunció haber acordado con Erdogan un cese del fuego en Siria por 120 horas para que los kurdosirios retiren sus fuerzas a unos 30 kilómetros de la frontera turca.

El 9 de octubre, Ankara empezó la operación militar Fuente de Paz en el norte de Siria para expulsar a las milicias kurdas de la frontera sirio-turca.

La operación apunta contra las formaciones lideradas por los kurdos, entre ellas las Fuerzas Democráticas Sirias y las Unidades de Protección Popular que dominan el noreste sirio y a las que Ankara vincula con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, proscrito en Turquía por terrorista).

La Casa Blanca anunció que Estados Unidos no tomará parte en la operación militar de Turquía y procedió a retirar sus fuerzas de la zona de hostilidades.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se negó a seguir apoyando a los kurdos en Siria.

Al-Asad está listo para patrullar con Rusia la frontera con Turquía

El presidente de Siria acepta patrullar junto con Rusia la frontera con Turquía, en el norte del país, y asegura que seguirá luchando contra los terroristas.

Este martes, Bashar al-Asad, en una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, se ha mostrado “listo” para desplegar tropas de la guardia fronteriza de su país en la frontera con Turquía, junto con las unidades de la policía militar rusa, según ha informado el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.

Putin también ha informado a su par sirio, dice Peskov, de las medidas acordadas con Erdogan para normalizar la situación en el norte de Siria.

La conversación entre Putin y Al-Asad se ha producido en la misma jornada en que Putin y su homólogo de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, han acordado en la ciudad rusa de Sochi una serie de medidas para estabilizar la situación en el noreste de Siria, donde Ankara lanzó el pasado 9 de octubre una ofensiva contra las milicias kurdas.

En el acuerdo, las dos partes han aceptado el despliegue a partir del 23 de octubre de patrullas de la policía militar rusa y de la guardia fronteriza siria cerca de la frontera sirio-turca, fuera de los límites de la zona de la ofensiva turca.

La Presidencia siria, en un comunicado emitido después de dicha conversación telefónica, ha dicho, parafraseando a Al-Asad, que rechazan cualquier presencia extranjera o invasión militar de su país “bajo cualquier nombre o pretexto”, asegurando que Damasco defiende su derecho soberano de responder a las fuerzas agresoras.

El presidente insiste, asimismo, en que “Siria continuará luchando contra el terrorismo por todos los medios legítimos y no permitirá a las bandas extremistas que ocupen ni siquiera una pulgada de su territorio”.

Por su parte, el presidente ruso, según dicho comunicado, ha apoyado la unidad y la soberanía de Siria, asegurando que cualquier acuerdo entre Rusia y Turquía sobre Siria se centrará en el combate contra cualquier forma de terrorismo y la neutralización de las “tendencias separatistas” en el territorio árabe.

Siria continuará luchando contra el terrorismo por todos los medios legítimos y no permitirá a las bandas extremistas que ocupen ni siquiera una pulgada de su territorio”, dice el presidente sirio, Bashar al-Asad.

Según el Kremlin, el despliegue de patrullas militares rusas y sirias se producirá inmediatamente después de la salida de las milicias kurdas y de su armamento de la zona de 30 kilómetros de la frontera común.

El Ejército de Turquía suspendió el pasado jueves su ofensiva militar contra Siria debido a una frágil tregua negociada con Estados Unidos y les dio a las milicias kurdas un ultimátum de 120 horas para que se retiraran de las zonas norteñas del país árabe.

La agresión tenía supuestamente como objetivo neutralizar las amenazas de las milicias kurdas, consideradas “terroristas” por Ankara, y establecer una llamada “zona segura” en el norte de Siria para posibilitar el retorno de los refugiados sirios a sus hogares.

El Gobierno de Damasco ha condenado la medida turca, tachándola de una “flagrante” violación de su soberanía, al tiempo que promete contrarrestarla por todos los medios legítimos.

Al-Asad habla con Putin sobre el acuerdo entre Rusia y Turquía



El presidente de Siria y su homólogo ruso, hablan por teléfono y discuten el acuerdo entre Rusia y Turquía sobre la situación en el norte de Siria.

Los presidentes de Siria, Bashar al-Assad, y de Rusia, Vladimir Putin, hablaron el martes por teléfono y discutieron el acuerdo entre Rusia y Turquía sobre el despliegue de la Policía Militar rusa y las fuerzas sirias cerca de la frontera turco-siria.

La oficina de medios de la Presidencia siria ha indicado que Putin y Al-Assad destacaron la necesidad de preservar la unidad y la soberanía de Siria.

El presidente sirio, además, rechazó absolutamente toda invasión al territorio sirio con cualquier nombre y pretexto.

Por su parte, Putin señaló que cada acuerdo entre Rusia y Turquía se centrará en combatir toda forma de terrorismo y separatismo en Siria.

La conversación telefónica se produjo luego de que Ankara y Moscú acordaron el despliegue de la Policía Militar rusa y las fuerzas sirias en la zona de la operación turca en Siria y cerca de la frontera turco-siria a partir de este miércoles.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, describió el pacto como “un acuerdo histórico” al hablar junto con Putin ante los reporteros tras el acuerdo.

Dicho pacto turco-ruso se produjo casi dos horas antes del fin de un alto el fuego de cinco días en el norte de Siria contra las milicias kurdas que Turquía había aceptado el 23 de octubre después de un acuerdo con Estados Unidos.

El Ejército turco lanzó el 9 de octubre una agresión militar contra las milicias kurdas. Desde el inicio, el Gobierno de Damasco condenó la medida turca, tachándola de “flagrante” violación de su soberanía, al tiempo que prometió contrarrestarla por todos los medios legítimos.