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sábado, 19 de marzo de 2022

Megacohete de la NASA llega a plataforma de lanzamiento; viajará a la Luna

El cohete gigantesco de la NASA llegó a su plataforma de lanzamiento el viernes, listo para una serie de pruebas previas a su autorización para despegar hacia la Luna este verano boreal en un vuelo sin tripulación.

La nave salió del edificio de ensamblaje de aparatos del Centro Espacial Kennedy el jueves por la noche y comenzó un viaje de casi 11 horas en un transportador oruga hasta el Complejo de Lanzamiento 39B, a donde llegó a las 04:15, hora local.

Alrededor de 10 mil personas se habían reunido para ver el acontecimiento.

El plan de la NASA para llegar a la Luna

Con la cápsula Orión en su punta, el cohete SLS (Sistema de lanzamiento espacial, en español) mide 98 metros de altura, más que la Estatua de la Libertad, pero un poco menos que los 110 metros del cohete Saturno V, que envió al hombre a la Luna durante las misiones Apolo.

Sin embargo, el SLS contará con un empuje de 39.1 meganewtons, un 15% más que Saturno V, lo que lo convierte en el cohete más potente del mundo.

Tras su arribo a la icónica plataforma de lanzamiento, desde la cual ya despegaron 53 transbordadores espaciales, durante aproximadamente dos semanas el SLS será sometido a más controles antes de lo que se conoce como el "ensayo general mojado".

El 3 de abril el SLS cargará más de 3.2 millones de litros de propulsor criogénico en el cohete y practicará cada fase de cuenta regresiva del lanzamiento, deteniéndose diez segundos antes del despegue, sin encender los motores.

Desde este lugar sagrado e histórico, la humanidad pronto se embarcará en una nueva era de exploración", dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson, en un comunicado el viernes.

Este "símbolo" de la ambición espacial de Estados Unidos, como lo llamó esta semana Tom Whitmeyer, un alto funcionario de la NASA, viene con una pesada factura.

Cada lanzamiento para las cuatro primeras misiones Artemis a la Luna costará 4.100 millones de dólares (3.700 millones de euros), recalcó este mes ante el Congreso el inspector general de la agencia espacial estadounidense, Paul Martin.

Hacia la Luna y más allá

La NASA apunta a una primera ventana de lanzamiento en mayo para Artemis 1, una misión lunar no tripulada que será la primera en combinar el cohete SLS y la cápsula Orión.

El SLS colocará primero a Orión en la órbita terrestre baja antes de, gracias a su etapa superior, realizar una "inyección translunar".

Esta maniobra es necesaria para enviar a Orión a más de 450 mil km de la Tierra y casi 64 mil km más allá de la Luna, más lejos que cualquier otra nave espacial tripulable.

Durante su misión de tres semanas, Orión desplegará diez satélites llamados CubeSats, del tamaño de una caja de zapatos, que recopilarán información sobre el espacio profundo.

La cápsula se desplazará hacia la cara oculta de la Luna usando sus propulsores provistos por la Agencia Espacial Europea (ESA), y después regresará a la Tierra, concretamente al Pacífico, frente a las costas de California.

Habrá que esperar a Artemis 2, previsto para 2024, para ver un vuelo de prueba tripulado. Entonces la cápsula dará la vuelta a la Luna, sin aterrizar en ella, mientras que Artemis 3, programado para 2025 como muy pronto, llevará a la primera mujer y la primer persona negra a suelo lunar, en el polo sur del satélite.

La NASA quiere probar en la Luna algunas tecnologías que desea utilizar durante sus futuras misiones a Marte, en la década de 2030.

Starship, la plataforma de lanzamiento

Con su puesta en marcha SLS entrará en la categoría de lanzadores "superpesados", por el momento solo integrada por el Falcon Heavy de Space X, que es más pequeño que el SLS.

La compañía de Elon Musk está desarrollando otro cohete para el espacio profundo: Starship, que es totalmente reutilizable y que el multimillonario dijo que estaría listo para una prueba orbital este año.

Starship será más grande y más potente que el SLS: con 120 metros de altura, tendrá una potencia de 75 meganewtons y será mucho más barato.

Según Elon Musk, dentro de unos años el costo por lanzamiento podría reducirse a 10 millones de dólares (9 millones de euros).

Pero los dos cohetes no son comparables: el SLS está diseñado para llegar directamente a su destino final, mientras que SpaceX planea colocar un cohete Starship en órbita y luego reabastecerlo con otro cohete Starship para extender su alcance y carga útil.

La NASA también ha contratado a SpaceX para una versión de Starship que se usaría como vehículo de descenso hacia la Luna para Artemis.

sábado, 12 de marzo de 2022

Rusia a EEUU: Estación Espacial Internacional está en peligro

Rusia advierte a Estados Unidos que sanciones del Occidente en su contra por Ucrania hacen peligrar la Estación Espacial Internacional (EEI).

El director general de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitry Rogozin, ha hecho este sábado un llamamiento a sus socios en la Estación Espacial Internacional (EEI) exigiendo el fin de las sanciones contra Moscú, pues ponen en peligro este proyecto que podría estrellarse, según informa la agencia rusa de noticias Tass.

Rogozin, ha enviado por carta estos requerimientos a la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por su acrónimo en inglés), la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), todas ellas implicadas en este proyecto internacional.

El jefe de Roscosmos también ha publicado un mapa que muestra dónde sobrevuela la Estación Espacial Internacional, lo que implica que Rusia tendría un riesgo menor de sufrir daños si se saliera de la órbita.

Rusia amenaza a NASA con dejar un astronauta varado en espacio

Mark Vande Hei, quien tiene el récord del vuelo más largo, se convertiría en una víctima indirecta del conflicto luego de que la Roscosmos amenazara a la NASA con abandonarlo en el espacio.

Rogozin ha advertido que dejará en la Estación Espacial Internacional a Vande Hei que tras pasar 355 días en el espacio, tiene contemplado viajar de regreso a la Tierra junto a dos cosmonautas rusos; si Rogozin cumple su amenaza, él no podría aterrizar en Kazajistán en tres semanas.

Rusia optimizará el presupuesto del proyecto la Estación Espacial Internacional

Además, Rusia tiene como objetivo optimizar el presupuesto ajustándolo a la realidad “geopolítica” que se ha creado tras la operación militar especial de Rusia en Ucrania iniciada el pasado 24 de febrero y las sanciones internacionales que se han impuesto a Moscú.

“Roscosmos planea optimizar el presupuesto que se gastará en la implementación del proyecto Estación Espacial Internacional”, ha señalado la agencia estatal tras una reunión de su directiva presidida por Rogozin.

La situación vuelve cada día más tensa debido a la operación rusa en el territorio ucraniano; el presidente de EEUU, Joe Biden, alertó el viernes que las tensiones con Rusia en torno a la crisis de Ucrania desencadenaría una Tercera Guerra Mundial.

miércoles, 28 de octubre de 2020

El primer remolcador nuclear se convierte en el eje del programa espacial de Rusia



Rusia sorprendía al mundo en 2010 con el anuncio de que iniciaba el desarrollo de una nave espacial con propulsión nuclear, sin parangón en el mundo, para misiones a Marte, Venus y otros planetas.

El vehículo, que reduciría de un año y medio a 45 días el tiempo necesario para llegar al planeta rojo, está siendo considerado como la piedra angular del nuevo programa espacial del país, que podría ser aprobado a finales de este año.

La corporación espacial Roscosmos planea presentar antes de que termine diciembre el plan general al Gobierno, que ya se ha comprometido a destinar más de 2.200 millones de rublos (unos 28 millones de dólares) entre 2020 y 2022 específicamente para el remolcador espacial que constará de un reactor nuclear.

Anatoli Petrukovich, director del Instituto de Estudios Espaciales de Rusia (IKI), dijo a Sputnik que el nuevo aparato abre posibilidades fantásticas para la ciencia. "Un par de ejemplos. En los océanos subterráneos de los satélites de Júpiter podría haber formas primitivas de vida. La única manera de traer a la Tierra muestras de Júpiter es ese remolcador espacial", sostuvo.

La distancia más corta entre la Tierra y Júpiter alcanza los 590 millones de kilómetros, esto es más de 1.500 veces el trecho que separa a nuestro planeta de la Luna.

El científico, autor de más de 150 artículos en revistas de prestigio internacional, estima que la nave espacial a propulsión nuclear también podría usarse para estudiar los cometas y asteroides y modificar su trayectoria, en caso de necesidad, para evitar colisiones con la Tierra.

El programa espacial cuenta también con el cohete superpesado Yenisei, que desarrolla la corporación Energia y que debe realizar su primer vuelo en 2028. El lanzador con capacidad para transportar hasta 100 toneladas de carga útil podría ayudar a buscar vida extraterrestre fuera del Sistema Solar.

"El cohete superpesado facilitaría lanzar al espacio un telescopio óptico con un espejo de diez metros de diámetro, lo que permitiría observar con más detalle los exoplanetas ubicados a decenas de años luz", apuntó Petrukovich, recalcando que el posible hallazgo de indicios de vida fuera de la Tierra cambiarían la noción de la propia civilización y plantearía nuevos desafíos tecnológicos concretos, como la construcción de un cohete que lograse llegar a los confines del Sistema Solar en 10 años.

La Luna, Venus y Marte

Rusia planea tres misiones a la Luna en los próximos cinco años, el lanzamiento de la estación ExoMars a Marte en 2022 (un proyecto conjunto con la Agencia Espacial Europea) y la puesta en órbita de una serie de sondas para estudiar la ionosfera en 2024. También está programado el lanzamiento del telescopio espacial Spektr-UF (Spectrum-UV o WSO-UV) para hallar biofirmas que apunten a formas de vida similares a las de la Tierra. En este proyecto participa también la Universidad Complutense de Madrid.

Petrukovich adelantó que IKI y la compañía Lávochkin empezarán el próximo año a desarrollar la nave interplanetaria Venera-D, que incluye un módulo de aterrizaje en Venus, un planeta donde la temperatura llega a 500 grados y la presión a 100 atmósferas. El vuelo de la nave está previsto entre 2028 y 2030.

"Traer una muestra de ese planeta no es un problema trivial. Para despegar de Venus se requiere de un cohete como para el lanzamiento desde la Tierra, algo evidentemente irreal. Tenemos que ver opciones ingeniosas como tomar muestras de las nubes de Venus con el uso de tecnologías avanzadas como por ejemplo las hipersónicas. La solución de este problema puede ser tan emocionante como en sí la búsqueda de vida en Venus", acotó.

Al referirse al reciente descubrimiento de gas fosfano o fosfina en las nubes altas de Venus, anunciado el 14 de septiembre por investigadores de Europa y Estados Unidos, que ha sido interpretado como la primera prueba de vida extraterrestre en ese planeta, Petrukovich advirtió que es difícil saber a ciencia cierta si realmente era fosfano u otro gas que genera la misma señal. Otros científicos apuntan a que el supuesto indicio de vida en Venus no es más que un error.

"En general, esa historia de la fosfina refleja que nuestro entendimiento sobre la vida y en qué lugar es posible se amplió en las últimas décadas (...) En los primeros tres mil millones de años de la Tierra habitaban nuestro planeta solo virus y organismos unicelulares. Para el desarrollo de este tipo de vida es suficiente un lugar estable con la temperatura apropiada, agua y alguna fuente de energía como térmica o química. La astronomía dice que en el Sistema Solar hay bastantes lugares con esas condiciones, como los océanos bajo la corteza helada de los satélites de los planetas gigantes, las nubes de Venus o los hielos subterráneos de Marte", sostuvo.

La cooperacion internacional

Los programas espaciales requieren grandes presupuestos, que resultan insostenibles incluso para las grandes potencias. En ese sentido, Petrukovich resaltó que la cooperación internacional posibilita alcanzar una mayor eficiencia en la exploración del universo.

"La colaboración entre los países permite compartir la carga económica, incorporar a los mejores especialistas y las soluciones tecnológicas más avanzadas", zanjó.

Pocos países pueden jactarse de poseer las tecnologías necesarias para imponerse en la carrera espacial. El director de IKI, que participó en los proyectos internacionales de investigación Interball, Geotail y Cluster entre 1990 y 2000, dice que es irracional centrarse solo en planes nacionales.

Hasta la fecha la Estación Espacial Internacional es el mayor proyecto científico del mundo en el participan 15 países. Además Rusia y varias naciones europeas planean una misión a la Luna y llevan adelante un estudio que busca vida en Marte.

Rusia colabora con Estados Unidos para desarrollar un módulo espacial destinado a explorar Venus y sus dispositivos científicos están presentes en los aparatos interplanetarios europeos y estadounidenses.

En la actualidad Petrukovich representa a su país en el grupo de coordinación de las agencias espaciales para el programa International Living With a Star (ILWS, por sus siglas en inglés).

martes, 7 de abril de 2020

EEUU: "No excluimos el uso de armas nucleares en respuesta a un ataque contra elementos claves de nuestra infraestructura espacial"

Un ataque de tal naturaleza puede conducir "a una escalada significativa y potencialmente drástica de una crisis o conflicto", subrayó el subsecretario de Estado de EE.UU. para Seguridad Internacional y No Proliferación, Christopher Ford.



EE.UU. podría responder con un golpe nuclear a un ataque significativo contra elementos de su infraestructura espacial, anunció este lunes el subsecretario de Estado de EE.UU. para Seguridad Internacional y No Proliferación, Christopher Ford.

"Nuestros potenciales adversarios necesitan saber que no hay nada 'diferente' en este sentido sobre ningún componente de la infraestructura espacial de EEUU: si lo atacan, nos están atacando a nosotros", aseguró Ford y agregó: "De hecho, hemos dejado claro que no excluimos el uso de armas nucleares en respuesta a un ataque grave contra elementos claves de nuestra infraestructura espacial", destacó.

El alto funcionario afirmó también que, en consonancia con la Postura Nuclear del país norteamericano, Washington podría usar armas nucleares "en circunstancias extremas para defender los intereses vitales de EEUU, sus aliados y socios". "Nuestra infraestructura espacial está señalada en la estrategia de seguridad nacional como un 'interés vital' de EE.UU. Esto no es una coincidencia", subrayó.

"Cualquier intervención o ataque perjudicial contra los componentes de nuestra infraestructura espacial, en cualquier momento, aunque se lleve a cabo con armas no nucleares", podría ser tomado como un "ataque estratégico significativo no nuclear, y conduciría a una escalada significativa y potencialmente drástica de una crisis o conflicto", concluyó.

"EE.UU. no ve el espacio exterior como un bien común global": Trump firma una orden para la extracción comercial de los recursos naturales de la Luna

El documento destaca que EE.UU. no es parte del Tratado de la Luna, desarrollado por la ONU, y no lo considera "efectivo o necesario" para la promoción de la participación comercial en la exploración a largo plazo de ese satélite o de Marte u otros cuerpos celestes.



El presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó este 6 de abril una orden ejecutiva referente a la explotación comercial de los recursos naturales de la Luna y otros cuerpos celestes. El documento recalca que Washington no ve el espacio exterior como un bien común global.

El decreto ordena al secretario de Estado de EE.UU. oponerse a "cualquier intento, por parte de cualquier otro Estado u organización internacional, de considerar el Tratado de la Luna como un reflejo o expresión del derecho internacional consuetudinario".

Con eso se refiere a un acuerdo internacional —adoptado por una resolución de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1979 y suscrito por 11 países— que prevé, entre otras cosas, que la jurisdicción del satélite natural de la Tierra, así como de otros cuerpos celestes y sus órbitas cercanas, pertenece a la comunidad internacional.

La orden ejecutiva recuerda que EE.UU. "no es parte del Tratado de la Luna" y no lo considera como "un instrumento efectivo o necesario para guiar a los Estados nacionales con respecto a la promoción de la participación comercial en la exploración a largo plazo, el descubrimiento científico y el uso de la Luna, Marte u otros cuerpos celestes".

"Los estadounidenses deberían tener derecho a participar en la exploración comercial, la extracción y el uso de los recursos en el espacio ultraterrestre, de conformidad con la ley aplicable. El espacio exterior es un dominio legal y físicamente único de la actividad humana, y Estados Unidos no lo ve como un bien común global", reza el texto, publicado en el sitio web de la Casa Blanca.

En consecuencia, la política de Washington "será alentar el apoyo internacional para la extracción y el uso público y privado de los recursos en el espacio ultraterrestre, de conformidad con la ley aplicable", concluye el documento.

Hacia la Luna y Marte

El pasado febrero, el presidente Trump instó a abrazar el "destino manifiesto" del país y pidió al Congreso que financie por completo el programa Artemis, que tiene como objetivo establecer una presencia humana permanente en la superficie y la órbita lunar.

Con el lanzamiento del programa, Trump pretende "asegurar que el próximo hombre y la primera mujer en la Luna sean astronautas estadounidenses, utilizando esto como plataforma de lanzamiento para garantizar que EE.UU. sea la primera nación en plantar su bandera en Marte".

La NASA tiene programado para el año 2024 alunizar a la primera mujer y algunos hombres más y, para la década de los 2030, continuar hacia Marte.

domingo, 22 de enero de 2017

Cohete Korona: La respuesta rusa al cohete Falcon 9 de la empresa privada yanki SpaceX

Rusia desarrolla el cohete re-utilizable Corona como respuesta al cohete estadounidense Falcon 9 de la empresa privada SpaceX.

Recientemente esta empresa, SpaceX, realizó el lanzamiento exitoso de su cohete así cómo la consiguiente puesta en órbita terrestre de 10 microsatélites; posteriormente logró la recuperación de la primera fase del cohete Falcon 9, parte qué es la mas costosa del complejo tecnológico.

La primera fase del cohete, de 70 metros de altura, se separó del resto del lanzador 2 minutos y 27 segundos después de su despegue y comenzó luego su retorno a la Tierra.

Encendió en varias ocasiones sus retrocohetes para disminuir su velocidad y se posó 7 minutos y 49 segundos más tarde sobre una plataforma flotante en el Pacífico, según las imágenes retransmitidas por SpaceX.

Este es el sexto éxito de SpaceX con esta delicada maniobra, que ya le ha permitido posar la primera etapa de su cohete en tres oportunidades anteriores en barcazas en el mar y otras dos veces en tierra en Florida.

La empresa pretende de esta forma, recuperando la parte más costosa del lanzador, reducir fuertemente sus costos para poner material en órbita.

Cohete ruso reutilizable Korona.



Los especialistas del Centro Estatal de Cohetes Makéev propusieron reanudar las investigaciones para crear el cohete de transporte Korona —lanzadera espacial reutilizable de despegue y aterrizaje vertical—, que puede ser empleado para construir estaciones espaciales modulares o entregar cargas a la Estación Espacial Internacional (EEI).



"Se han realizado estudios técnicos y económicos y se ha elaborado un programa eficaz de desarrollo para la lanzadera espacial", dice el informe del Centro Makéev.

El material de construcción principal del Korona será la fibra de carbono. Este cohete de combustible líquido de oxígeno e hidrógeno será capaz de llevar al espacio hasta 7 toneladas de carga útil. En caso de entregas "en las órbitas bajas terrestres", la capacidad de transporte será de 12 toneladas.

Otra de las ventajas del Korona es el tiempo de preparación para su lanzamiento, que será de solo un día debido a la utilización de sistemas de lanzamiento simplificados, según los defensores de la reactivación del proyecto.

Entre otros usos, el Korona puede ser empleado para realizar vuelos tripulados durante la construcción de estaciones espaciales modulares y para la entrega de cargas a la EEI.

El desarrollo del Korona se realizó desde 1992 hasta 2012, cuando fue suspendido por falta de fondos. El Centro Makéev también produce misiles balísticos estratégicos para submarinos.


lunes, 2 de enero de 2017

Rusia gana la carrera espacial a Estados Unidos

Actualmente Estados Unidos esta imposibilitado de enviar hombres al espacio exterior con lo que se ve forzado a recurrir a Rusia para lograr tal misión.

Así es, actualmente Rusia es el único país del mundo con la capacidad tecnológica y material de poder enviar seres humanos al espacio exterior para su arribo a la estación espacial internacional (EEI); China también tiene la capacidad de enviar seres humanos al espacio exterior, pero no a la EEI, sino a su propia estación espacial, la Tiangong-1, aunque en realidad la estación espacial china acaba de terminar su vida útil en el mes de septiembre, así que el único país que tiene la posibilidad de enviar seres humanos al espacio exterior a una estación espacial permanente es Rusia.

Por lo tanto, todos los países socios de la EEI se ven obligados a recurrir a Rusia para enviar sus astronautas a la estación espacial, pero no solo eso, Rusia es también el único país en el mundo con recursos técnicos para enviar carga útil a la EEI de forma confiable y segura, pues los intentos por hacerlo de las empresas estadounidenses privadas como SpaceX y Virgin Galactic han fracasado en lograrlo.

Rusia logra esta proeza con su cohete portador Soyus y la nave carguero espacial Progress así como vehículo espacial Soyuz MS-02.

Un cohete despega con la Soyuz MS-02 desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán. La nave rusa Soyuz MS-02, con tres tripulantes a bordo. Foto de EFE.

Estos vehículos y cohetes espaciales son de la época soviética, pero han demostrado su fiabilidad respecto a los occidentales, como los transbordadores espaciales norteamericanos que fracasaron en su intento debido a su enorme coste de mantenimiento.

Pero aunque es tecnología de la época soviética, han sido constantemente modernizados por las autoridades rusas, con lo que disponen de tecnología punta actual.

Esta es la doceava cosa rusa que desearía tener EEUU pero que no posee.