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martes, 14 de agosto de 2018

Las enormes dimensiones del espionaje industrial de China (y cómo contribuyó a la guerra comercial con Estados Unidos)


Dan McGahn asegura que fue un intento de asesinato.

Y la víctima fue su negocio, American Superconductor (AMSC). El perpetrador, una compañía china llamada Sinovel Windpower.

Las dos firmas eran socios comerciales; pero Sinovel sobornó a un experto para robar la tecnología clave de la turbina eólica de AMSC.

Como resultado, AMSC, con sede en Massachusetts, vio colapsar sus ventas, su valor de mercado cayó en US$1.000 millones y tuvo que despedir a cientos de empleados.

"Se intentó el homicidio corporativo", repite McGahn.

Este acto de espionaje industrial fue descubierto en 2011 y, tras una pelea legal de siete años, un juez estadounidense multó a Sinovel el mes pasado con US$1,5 millones, el máximo actualmente posible.


La compañía estadounidense AMSC asegura que la china Sinovel Windpower robó su tecnología.

Si bien Sinovel también continúa pagando a AMSC un acuerdo de US$57,5 millones, la firma estadounidense está recuperando solo una fracción de las pérdidas que sufrió.

El caso de AMSC es quizás lo que el presidente Trump tiene en mente cuando habla contra el espionaje industrial chino.

El espionaje industrial chino

A comienzos del mes pasado, el gobierno de Estados Unidos introdujo aranceles sobre exportaciones chinas por valor de US$34.000 millones, que consideró resultado de las "prácticas comerciales desleales" de China, que incluían el robo de propiedad intelectual estadounidense.


Dan McGahn asegura que su empresa fue víctima de un intento de "homicidio corporativo".

Unos días más tarde, la Casa Blanca advirtió que los aranceles podrían extenderse a US$$200.000 millones en productos chinos.

Luego, hace tres semanas, Trump amenazó con aplicar aranceles sobre todos los US$500.000 millones que abarcan las exportaciones chinas anuales a Estados Unidos.

¿Pero contribuirá esto a que las empresas chinas dejen de realizar actos de espionaje industrial? ¿O debería Estados Unidos cambiar a un enfoque más específico?

El soborno

Cuando la división de energía eólica de AMSC se asoció por primera vez con Sinovel en 2007, fue aplaudida por su ambición global y su innovación comercial en un momento en que los países de todo el mundo se apresuraban a construir más y más parques eólicos.

AMSC sabía que vincularse con una empresa china implicaba riesgos, por lo que utilizó todo tipo de estrategias para limitarlo, como encriptar los códigos de software con el que operaban sus turbinas.

Sin embargo, sin previo aviso, en 2011 Sinovel anunció que ya no necesitaba más envíos de la tecnología de turbinas que había estado comprando a AMSC.



A pesar de los esfuerzos de la empresa estadounidense para defender sus secretos, Sinovel había sobornado a un empleado de AMSC, un ciudadano serbio empleado en su oficina en Austria, para que le entregara el software clave.

A Dejan Karabasevic le habían ofrecido dinero, un trabajo, un departamento y una vida completamente nueva en China. Finalmente, fue declarado culpable por un tribunal en Austria en 2011.

Pero el caso de AMSC dista mucho de ser único y las firmas estadounidenses en sectores como los metales, los microchips, las telecomunicaciones y el transporte se han quejado de que rivales chinos roban su tecnología.

Incluso las populares galletas Oreo se enfrentaron a un imitador chino.

Se dice que la situación es tan grave que la Comisión sobre el Robo de la Propiedad Intelectual Estadounidense, un organismo independiente que incluye representantes del sector público y privado, calcula que cada año se robanUS$600.000 millones de propiedad intelectual estadounidense y que estas acciones están lideradas por China.

Qué pasa en China

McGahn señala que las normas sobre inversión extranjera en el país asiático, como la necesidad de asociarse con una compañía local, dificultan incluso a las empresas extranjeras más cuidadosas proteger sus secretos comerciales.

En su criterio, todo el sistema de inversión en China está configurado para que las empresas de allí ganen.

Pocos meses después de la llegada de Trump al poder, se reunieron expertos en la Casa Blanca (técnicos, especialistas en política, miembros del gabinete y académicos) para analizar cómo abordar el problema.

Luego de una investigación de siete meses, un informe de la Casa Blanca acusó a Pekín de "transferencias de tecnología forzadas y distorsionadas por el mercado".

El gobierno chino asegura que está haciendo todo lo posible para evitar la infracción de la propiedad intelectual y en 2015 se comprometió a eliminar las empresas que no cumplieran con las reglas.

Pero Derek Scissors, experto en China en el grupo American Enterprise Institute, considera que China siempre ha sido una "sanguijuela tecnológica".

En su opinión, el gobierno está detrás de las firmas chinas que cometieron los robos.


El gobierno chino asegura que toma medidas contra el espionaje industrial.

"La idea de que estas empresas se dediquen al espionaje industrial masivo sin la bendición del gobierno chino no es lo más creíble posible", afirma Scissors, quien fue uno de los expertos que asesoró a la Casa Blanca sobre el tema.

Para otros, en cambio, se trata de un proceso más sutil.

Espionaje en el ciberespacio

Mara Hvistendahl, miembro del grupo de expertos New America y autora de un próximo libro sobre espionaje industrial, afirma que Pekín simplemente "mira para otro lado cuando las empresas roban para poder ofrecer" avances tecnológicos.

Sin embargo, coincide en que perseguir a espías que sean atrapados in fraganti ya no es suficiente.

Es el equivalente a arrestar a las mulas de drogas, en lugar de a los autores intelectuales, cuando se enfrenta al tráfico ilegal de drogas, agrega Hvistendahl.



Qué es una guerra comercial, qué armas emplea y cómo puede afectar a tu vida diaria

Además, el espionaje se desarrolla cada vez más en el ciberespacio, lo que permite que los perpetradores estén a miles de kilómetros del alcance de los agentes del orden público.

El otro obstáculo para un proceso legal es la falta de demandantes dispuestos a enfrentar la exposición, señala el profesor Mark Button, director del Centro de Contrainteligencia de la Universidad de Portsmouth en Reino Unido.

"Imagine que una gran compañía farmacéutica tiene un fármaco maravilloso, si esa información se filtra a un competidor, puede tener grandes implicaciones financieras. Puede ser motivo de vergüenza y tener implicaciones para el precio de las acciones", agrega.

Por esa razón, Button especula que la falta de casos de alto perfil en Europa en los últimos años, probablemente disfraza un iceberg en el que los incidentes están escondidos bajo la superficie.
Soluciones

La única estrategia de contraespionaje realmente efectiva puede ser una mejor defensa a nivel de empresa, sugiere Button.

Pero Button también simpatiza un poco con el enfoque de los aranceles de Trump al confrontar a China con sus prácticas y precipitar un "enfrentamiento" sobre el problema.



Derek Scissors es mucho más escéptico: en su criterio, los aranceles generales no distinguen entre las empresas que se han beneficiado del espionaje y las que no.

"La solución que hemos encontrado es completamente equivocada. Tienes que castigar al culpable o no lograrás un cambio de comportamiento", opina.

En su lugar, le gustaría ver sanciones dirigidas contra empresas específicas, que reproducen claramente la tecnología estadounidense que no han desarrollado ellos mismos.

Scissors cree que eso sería más efectivo que "la solución rápida" elegida por la Casa Blanca.

Pero apuntar y castigar a las empresas individuales es un camino difícil de transitar, como lo demuestra la experiencia de AMSC.

martes, 10 de enero de 2017

La próxima guerra México-Estados Unidos

Contrario a lo que muchos creían, la primera guerra que emprenderá Donald Trump no será contra China, sino contra México.

Con Trump el nuevo proteccionismo desplaza al globalismo.



El mundo tal como lo conocemos esta a punto de transformarse con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, pues el globalismo que había imperado hasta ahora esta a punto de ser desplazado y estaríamos por volver al proteccionismo del siglo 20. Es decir, estaríamos regresando a las economías cerradas, proteccionistas, a los tratados comerciales bilaterales pero ya no globales.

Estaríamos volviendo al mundo multipolar (antes fue bipolar), dominado por bloques comerciales, encabezados precisamente por esos poderes.

La primera victima de ésa nueva visión económica del mundo es México, pues Trump esta presionando para derogar el tratado de libre comercio entre México, EEUU y Canadá conocido como TLC o NAFTA. Pero el propósito real es sacar solo a México y mantener el tratado comercial con Canadá. Para tal objetivo es que Trump esta presionando de manera ilícita a las armadoras automotrices para que dejen de invertir en México, eso con el propósito de utilizarlo de pretexto para poder derogar el TLC.

Eso sin duda desatará una guerra comercial con el país Azteca, pero, ¿que aliados podría tener México en esta guerra comercial?; pues por el momento creo no tiene ninguno, sobre todo si consideramos las pésimas relaciones comerciales del gobierno actual con los BRICS y en especial con China, pues por presiones de Washington impidió la inversión del gigante asiático en el país pese a que empresas chinas habían ganado la licitación para construir infraestructura en México, como lo fue el tren rápido México-Querétaro.

Aquí viene lo interesante, pues la segunda victima de Trump son precisamente los chinos, así que una alianza China-México no sería tan improbable, o mejor aún, podría haber una posibilidad de que México ingrese a los BRICS.

Pero que Trump se decida a emprender una guerra comercial contra los chinos lo veo poco probable, pues no es lo mismo China que México; contra ellos los EEUU podrían salir escaldados.

Pero todo puede suceder, pues no paran de amenazarse mutuamente los chinos y Trump, llegando incluso a advertencias militares; y es en éste escenario que sin duda china buscaría una alianza económica, e inclusive militar, con México, para servir de contra peso a la política injerencista yanki, y eso que Trump prometió acabar con el injerecismo estadounidense en el mundo.

Pero si Trump continúa con esta política proteccionista y nacionalista, será inevitable la trasformación de la economía mundial surgiendo nuevos actores y hundiéndose otros.

Todavía falta por ver si los poderes globales que promueven el globalismo permitirán una presidencia de Donald Trump, aunque como ya he advertido, creo que llegó para quedarse y no podrán impedirlo.

No olvidemos que la clase política mexicana es sierva de esos poderes globales que están contra Trump, es decir, es servil a los poderes que promueven el globalismo, osea, el nuevo orden mundial. Y si el gobierno mexicano está con los globalistas, entonces se convierte en enemigo de Trump.

El mundo está ante un nuevo paradigma, y la primera victima es México; y ese nuevo paradigma es el proteccionismo y el nacionalismo, inclusive un nuevo seudocomunismo, pero ya no un comunismo en los países de Europa del este o en China, no, ahora será un comunismo implantado en los otrora defensores del capitalismo a ultranza. Los papeles se invierten en este mundo cambiante.


viernes, 6 de enero de 2017

La nueva guerra México-Estados Unidos

Contrario a lo que muchos creían, la primera guerra que emprenderá Donald Trump no será contra China, sino contra México.

Con Trump el nuevo proteccionismo desplaza al globalismo.


El mundo tal como lo conocemos esta a punto de transformarse con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, pues el globalismo que había imperado hasta ahora esta a punto de ser desplazado y estaríamos por volver al proteccionismo del siglo 20. Es decir, estaríamos regresando a las economías cerradas, proteccionistas, a los tratados comerciales bilaterales pero ya no globales.

Estaríamos volviendo al mundo multipolar (antes fue bipolar), dominado por bloques comerciales, encabezados precisamente por esos poderes.

La primera victima de ésa nueva visión económica del mundo es México, pues Trump esta presionando para derogar el tratado de libre comercio entre México, EEUU y Canadá conocido como TLC o NAFTA. Pero el propósito real es sacar solo a México y mantener el tratado comercial con Canadá. Para tal objetivo es que Trump esta presionando de manera ilícita a las armadoras automotrices para que dejen de invertir en México, eso con el propósito de utilizarlo de pretexto para poder derogar el TLC.

Eso sin duda desatará una guerra comercial con el país Azteca, pero, ¿que aliados podría tener México en esta guerra comercial?; pues por el momento creo no tiene ninguno, sobre todo si consideramos las pésimas relaciones comerciales del gobierno actual con los BRICS y en especial con China, pues por presiones de Washington impidió la inversión del gigante asiático en el país pese a que empresas chinas habían ganado la licitación para construir infraestructura en México, como lo fue el tren rápido México-Querétaro.

Aquí viene lo interesante, pues la segunda victima de Trump son precisamente los chinos, así que una alianza China-México no sería tan improbable, o mejor aún, podría haber una posibilidad de que México ingrese a los BRICS.

Pero que Trump se decida a emprender una guerra comercial contra los chinos lo veo poco probable, pues no es lo mismo China que México; contra ellos los EEUU podrían salir escaldados.

Pero todo puede suceder, pues no paran de amenazarse mutuamente los chinos y Trump, llegando incluso a advertencias militares; y es en éste escenario que sin duda china buscaría una alianza económica, e inclusive militar, con México, para servir de contra peso a la política injerencista yanki, y eso que Trump prometió acabar con el injerecismo estadounidense en el mundo.

Pero si Trump continúa con esta política proteccionista y nacionalista, será inevitable la trasformación de la economía mundial, surgiendo nuevos actores y hundiéndose otros.

Todavía falta por ver si los poderes globales que promueven el globalismo permitirán una presidencia de Donald Trump, aunque como ya he advertido, creo que llegó para quedarse y no podrán impedirlo.

No olvidemos que la clase política mexicana es sierva de esos poderes globales que están contra Trump, es decir, es servil a los poderes que promueven el globalismo, osea, el nuevo orden mundial. Y si el gobierno mexicano está con los globalistas, entonces se convierte en enemigo de Trump.

El mundo está ante un nuevo paradigma, y la primera victima es Mexico; y ese nuevo paradigma es el proteccionismo y el nacionalismo, inclusive un nuevo seudocomunismo, pero ya no un comunismo en los países de Europa del este o en China, no, ahora será un comunismo implantado en los otrora defensores del capitalismo a ultranza. Los papeles se invierten en este mundo cambiante.